lunes, 4 de enero de 2010

Un poco sobre Galé (parte I)

De todos los desafíos habidos y por haber para Fío, ella definitivamente era el más grande. Su compostura fina y seguridad amenazaste amedrentaría a cualquier valiente que pensara adentrarse en sus peligros.
Él no sabía ni quería saber tanto de su pasado, más le interesaba cada presente de Galé, eran esos segundos en suma como una irrealidad sabrosa para Fío.
Galé era una dama singular, no sabía ocultar su femineidad, pero lo intentaba sin darse cuenta, lo cual era muy tierno, casi dulce de sentir; una gaviota en constante fuga.
Fío no sabría decir qué sentía por ella, lo más seguro era que no un enamoramiento, sólo una fascinación por sus detalles; su rostro de enfado perpetuo, su baja voz y risa de avellana, sus pequeñas manos apretadas en actitud de espera y los pies que se ocultan de una brisa etérea.
¿Cómo conquistar a una mujer así? ¿Cómo convencerla de aceptar lo impensado? Que uno no es lo que ella pide, que yo no soy el caballero del cual escribe, pero podría intentar serlo, al menos quería esforzarme, sólo por largas horas quería jugar a ser su caballero ¿Cómo convencerla de aceptar eso?
Y ella, una gaviota en fuga, no podía mostrar correspondencia (o al menos eso creía yo), mientras nos hacinábamos en un hostal para ocultarnos del mar, yo iba viéndola y resumía en mi mente todos los momentos en que la imaginé a mi lado, a la media noche, al medio día, en la mitad de mi mente la creaba besándome, redescubriendo lo que yo había olvidado por el dejo.
Era fácil concederle los dones de una diosa; vísteme de colores al anochecer, róbamelos al alba mientras me quitas la vida en un suspiro. Estas cosas rondaban en mí cuando le sorprendí correspondiéndose con otro, es que la hacinación de once humanos es fascinante; por una ventana entra el respiro del mar, se tapan las estrellas con la muerte de un bosque y tantos artistas aprovechan esto para conquistar hadas.
De todos claro, nunca pensé que sería él quien te deleitara, fue grande la sorpresa como inmensos fueron los ratos en que escuchamos sus melodías. Tu sonrisa barata cautivada, el brillo de tus ojos rendidos, tus manos separadas y tus pies extendidos apartándote de mí.
Intenté retenerte, quise gritarte mil promesas, pude haberte hechizado pues yo también puedo ser semi-artista; si tan sólo me hubieras dejado ser Monet y pintarte una caricia, me hubiera hecho Miguel Ángel para esculpirte un beso, Barychnikov para bailar en jirones o Beethoven para la sonata de tus manos, aunque me hubiera esforzado más en ser Jim Carrey para actuar de la mejor forma al inolvidable de tus páginas. Usted dicte Galé, que yo interpretaré.
Se me hacía en mi imaginación que todos nuestros actos los copiábamos de canciones que nos marcaban pautas; nuestra residencia nos envolvía como un fantasma, el ambiente era sólo humo y guitarra, una pieza de cemento y vidrio nos daba la libertad de encerrarnos para no huir nunca jamás, once almas cantando trágicamente su alegría a los vientos, once copas chocando y pidiendo no salir a ver la mar.


“On a dark desert highway, cool wind in my hair…
…Welcome to the hotel California
Such a lovely place
Such a lovely face
Plenty of room at the hotel California
Any time of year, you can find it here…”


Creo todos nosotros teníamos mucho por olvidar, mucho porqué resentirnos, mucho de lo cual vengarnos, eso se notaba por la forma en que nos mirábamos al cantar ciertas composiciones, miradas de tristeza y recuerdos en busca de culpables, en busca de perdones, buscando sacar a flote todas las llagas para curarlas.

“Ooh, and all I taught her was everything
Ooh, I know she gave me all that she wore
And now my bitter hands chafe beneath the clouds
Of what was everything.
Oh, the pictures have all been washed in black, tattooed everything...”


Y sí, lo reconozco, yo también venía muy maltrecho, pero no era por eso que te quería, no era por eso que buscaba recostarme en tus recovecos, mis intenciones eran más indescifrables, pienso que ni yo las entendía del todo.
Me tenías hechizado Galé, me tenías cautivado y no era gratis, mi ansiedad subía como si quisiera explotar por todos mis poros, quería gritártelo al oído y que nadie más nos escuchara. Rápido, rápido quería hacerlo pues él, el otro, era más rápido y valiente que yo, no se intimidaba por tu fiereza, no se amedrentaba por tus ojos y el ceño fruncido, de hecho, parecías tú asustada y petrificada por su falta de modestia y modales fingidos. Imitando efigies se fanfarroneaba delante de ti, yo lo detestaba por eso.
Ni yo lo podría creer ahora, no puedo dejar de pensarlo, cómo fue que te tomé, ahí encerrados los dos, trataba yo de mantener la compostura, pero por dentro tiritaba como un polluelo al nacer, y no sé porqué no me habrás rechazado, porqué me habrás aceptado, prefiero repetirme que era la hora de divertirse, sólo eso.
Tantos meses y yo había olvidado lo que era fingir amar, y te juro Galé que por esa media hora yo te amé, sólo quería convencerme de que éramos dos amantes que se perdonaban una gran pelea, quería pretender que tú y yo éramos dos amantes que no se habían visto en años y ese era nuestro reencuentro, intenté llevar mil historias a cabo ¿y sabes? Todas ellas me gustaron, porque en todas ellas estabas tú y esa sonrisa barata, en todas ellas fingíamos y nos recreábamos un pasado, nos pretendimos un cariño más allá del posible y fue dulce mientras duró.
Y te conozco mi fugaz gaviota, sé que no podría pedirte más que esto, eres tan auténtica como franca, tan audaz como percanta, así tuve que dejarte ir, y te miré desolado al tú tomar vuelo, al tú buscar otro confín, al tú en silencio extender tus alas y no volver la mirada atrás.

“Gaviota, gaviota, vals del equilibrio,
cadencia increíble, llamada en el hombro.
Gaviota, gaviota, blancura del lirio,
aire y bailarina, gaviota de asombro.


¿A dónde te marchas, canción de la brisa,
tan rápida, tan detenida,
disparo en la sien y metralla en la risa,
gaviota que pasa y se lleva la vida?”


Confieso que esa noche fue la peor del viaje para mí, intenté dormir, pero el mundo temblaba a mis pies, bajo mi cabeza. Quise tapar mis oídos, pero se escuchaba hasta el zumbar de una mosca, y tú y él, todo.
Un puño soportaba la presión de mis dientes, mi cráneo el de mente queriendo escapar, me preguntaba si era sólo mi orgullo el herido, ¿el corazón? ¿el honor? Y pensar que los celos habían pasado de moda para mí.
Eludí esa noche con canciones de mí para ti, privadas, no como las otras que dictaban el comportamiento de los demás, estas se quedaban entre mi estómago y mi garganta.
No te las recitaré ahora, qué más da, si ya vimos el final del viaje, ya de vuelta presencié tu tierna despedida sellada con un beso en su mejilla, y él que bajaba las escaleras al tren mientras tú lo perseguías con la mirada encantada, eso firmó el fin de una ilusión.
Prefiero esta noche no pensar en lo que no será, sino en lo que fue ese atardecer entre nosotros escondidos en la habitación.
Me preguntó si no habrá sido todo producto de mi imaginación, si no fue por desearlo tanto que pasó, invertí la mirada y hacia mis adentros estabas tú esperándome, cerrando la puerta con llave y recostándome en la cama.
Fuese o no verdad, te digo Galé de mi alma, nunca lo olvidaré, para siempre vivirá en mí esa tarde dónde fingimos amarnos, donde te atrapé gaviota y tapé tus alas con mi sombra, donde dejaste que mi aliento volara por el aire hacia ti.
Fue un día perfecto.

“Oh, it's such a perfect day
I'm glad I spend it with you
Oh, such a perfect day
You just keep me hanging on
You just keep me hanging on”

3 comentarios:

Ignacio Quinteros dijo...

Sabes, sea como sea, y sea hasta donde sea, no queda màs que objetivar lo que tenemos dentro, asì podemos dejar huella y sorprender... incluso innovar, y ser màs nosotros y menos nada. Congratlations, tu texto mme sorprendiò y me dejò boquiabierto, realmente te ha quedado genial, muy genial.

Ignacio Quinteros dijo...

...y muchas veces tienes que tener mucha inspiraciòn para hacer una buena obra...
el largo del escrito es considerable igual, y mantener en vilo tanto rato es difícil, en especial si tienes que dedicarte a pensar lo que decir...
muchas veces las palabras vienen en el momento y por si solas, si tienes algo que decir, y asì es como se logra que cautive de esa forma. Creo que este es el caso en que no tuviste que ponerte a pensar todo el rato en darle una estructura o algo asì, simplemente emanò y tu sola habilidad fue hilando las ideas para que quedaran en perfecta armonìa las unas con las otras...

salud, y gracias... nos vemos en un rato wn! nos veremos por muchas largas horas... xD

Naaat dijo...

El disfraz quedó perfecto .
Relato cautivante mas aun sabiendo
de donde viene esa gran fuente
inspiradora hahaha.

"Era fácil concederle los dones de una diosa"..
Cuantas mujeres no les gustaría
que les dedicasen aquellas palabras! , que envidia amigo mio.
hahahahahahaha.

Leso te amo :)