martes, 28 de diciembre de 2010

it's magic

Solíamos jugar cuando niños
A atrapar luces entre nuestras manos,
Perdernos con la mirada en un atardecer
Y buscar reflejos lunares en el agua sucia.
Fuimos creciendo y ya no nos fijamos
En nuestras pisadas destruir hojas otoñales,
Encontrar la mirada coqueta de la vecina
Ni en quemar papeles e imaginar meteoros arder.
¿Dónde quedó la ciudad de fantasía
De hermosas torres rompiendo olas nebulosas?
La vista subía tan alto que nos perdíamos,
Nos perdíamos en el infinito.
Solíamos jugar a muchas cosas cuando niños,
Pero nunca jugamos a sernos honestos
En cosas del amor…
Porque éramos fuertes, orgullosos, invencibles
¿Por qué hablar de futilidades e idioteces?
Fuimos creciendo y los caballeros perdieron
Sus torres y el eterno mar celestial,
Los vientos ya no traen sonrisas juveniles

¿Quién sabrá de la angustia?
De verla besar a otro
Con su cabello nebuloso evocando distancias hermosas,
Y un abrazo mutuo perpetuado en el paso de la primavera
Al invierno…

Lo sé, lo sé
Es una idiotez y una futilidad.

martes, 21 de diciembre de 2010

oblivion ocean

Esa última tarde que logramos tener una conversación honesta, fue tan calurosa, que ahora cada vez que un dolor de cabeza me acosa, la recuerdo efusivamente. Las impresiones de la memoria parecen un cuadro fresco, tanto así, que como niño inescrupuloso y caprichoso puedo jugar con mis dedos, manosear rabiosamente los colores del pasado y repintar cada cuadro, construir una despedida más amena; con un sol tostando las nubes que caen sobre cada montaña en el horizonte, nosotros dos tomados de la mano uno junto al otro en los columpios, balanceándonos con nuestras cabezas juntas, jugando a esquivar un último beso inevitable e innecesario.
Esa última tarde en el parque frente a mi vieja casa, ahora se me aparece como algo tan vivo, como algo tan real que podría ocurrir mañana o ahora mismo frente a mis ojos, vuelto a pintar en cien hojas blancas sobre mi escritorio. Los dolores de cabeza se suceden y así también las imágenes borrosas de tu coqueto rostro esbozando una sonrisa ambivalente entre la lujuria y la inocencia, como siempre fuiste tú, una ambivalencia constante…

Ya no sé qué recuerdo es el real y cual la invención, puede ser que nuestra última conversación honesta haya ocurrido en un parque en un caluroso atardecer, con un paisaje inolvidable sobre el horizonte; puede ser que esa última conversación ni siquiera haya ocurrido y que el beso mordido y final no sea más que una patética nota mal tocada de una pésima sinfonía.

Pero las palabras pueden crear un océano de belleza, un océano de éxtasis y placer

Déjame con diez palabras secretas crear un océano del olvido, una invasión azulea y sílvera monumental sobre nuestro parque, un oleaje de platino sobre los juegos, sobre las casas, sobre esta vieja y adormecida ciudad, déjame martirizar ese último recuerdo real o ficticio, da igual…

Y ya nada más quedara, espuma regada, una mano descansando sobre el pasto y unos juegos bajo el mar

Un océano de palabras y olvido

martes, 7 de diciembre de 2010

TK

Quise hacer de mi canto algo terreno,
Así que sembré estrellas
Entre nuestras sábanas del recuerdo,
Oculto del olvido y sus mareas.

El mundo respiraba aquella noche,
Bestialmente dormitando,
Y el viento acariciando todo el orbe
Era un labrador paseando por su arado.

El labrador esparcía fragancias
Nocturnas y lejanas,
Oleaje global contra las ventanas
De los soñadores y sus sembrados.

Quise hacer de aquella noche algo terreno,
Así que olvidé el cielo,
Volví los ojos al paisaje muerto
Teñido de púrpura y lunar velo.

¿Qué más terreno y propio que mi cama tendida?
Unas cuantas estrellas floreciendo,
Unos cuantos recuerdos resguardados
Y yo esperando de tu memoria

Un último titánico beso.

jueves, 18 de noviembre de 2010

epitaph

No podía pedir menos que una mirada,
Necesitar un poco de fijación,
Reclamar algo de caricias sofocantes
Y revueltas de sábana nocturna,
Que con tus suspiros me envolvieras
Cual otoñal ramaje.

No podía imaginar el futuro del mundo,
El porvenir de la historia y los sueños
Sin estrellas oscuras nacidas de tu cabello,
Páginas in escritas por falta de inspiración,
Las cósmicas pisadas de gigantes planetarios
Iban a quedar sin su bramaje.

No podía desear un idealismo sin invasiones
De guerreros labios, de atrevidas lluvias,
Lujuriosas nubes y montañas impresionistas,
Saturno y su propia sinfonía tocando la lira
Y el marítimo viento azotando la luna
Con su portentoso oleaje.

El universo sin tu presencia de mujer floral
Iba a quedar desnudo de natural fragancia,
Un jardín poblado de tierra y hojas mojadas
Era tu ofrenda; de suaves hierbas,
Pulidas y brillantes rocas corrientes
A la sombra de tus ojos, el paisaje.

No podía pedir menos que una mirada,
No podía creer a la mala hierba vivir
Sin su invernal sol azul,
Pero ya lo vez… tú aún eres,
Tú aún vives, tú aún existes
Como de la luz su tatuaje.

Pero ya no más en esta tierra
Ni en su pequeño universo,
Y he aquí al cosmos aún respirando,
Jadeando como animal moribundo,
Pidiendo letras y páginas que lo entibien
Como al árbol su follaje.

Sólo me queda ansiar;
Una tempestad final de gélidos rayos,
Una muerte anunciada por tu ausencia,
El hombre y sus sueños en un último puerto
Donde también los planetas harán su anclaje.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

starless night

“Buy me a trip to the moon
So I can laugh at my mistakes
I can see the end from here
From this perspective it looks kind of silly
Satellites and astronauts
Tell me there are greater things ahead”

In flames

“These myriads of stars
enchants me with their oddity.
At cosmos entrance hall,
where time and space units in a charade.
Under crimson flares I watch
the tempest of the universe.
In dark artistry,
I lionize the splendorous glare.”

Vintersorg

“Unfold the starless aeon, the hungry end is coming soon
Harbinger of the day of wrath will eclipse the sun and rape the moon”

Dissection


Me gustan mucho las noches amarillas, esas donde las estrellas juegan a esconderse, los árboles parecen respirar más fuerte y el agua sobre el pavimento refleja sólo sonrisas de borrachera.
Es lindo tambalearse para caer rendido sobre el columpio, las frías cadenas me recuerdan que aún estoy vivo y que esta noche más que nunca estoy dispuesto a sentir esa vida.
Dispuesto a dejar los recuerdos de lado por un momento, porque la vida se compone sólo del presente, todo lo demás es una ilusión ¿para qué amargarme por el mañana o por el ayer? Al menos por una noche voy a pretender que me fundo con el tibio color amarillo, dejarme mermar como una hoja en el viento y poner en pausa las reflexiones amargas.

Congelar el presente…
Tan solo por una maravillosa noche, de esas que sólo se conciertan donde las luces saben vestirse de polvo y arena.


“Beyond the event horizon
Beyond the lights of the stars
A place of eternal freedom
The void where all illusions die”

Dissection

“And if you are listening
Please tell us about the time
Where and when we exist
No more

For when you go
We go with you
Via wormholes”

Arcturus

domingo, 7 de noviembre de 2010

A-C

En sueños quise ser tu celador,
Mundo que no domine
La blanca tempestad de tu estertor,
La lujuria y el trueno arrullador.

¿Fuiste siempre como el rosa amanecer?
¿Una colosal pena
Con glorias de estrellas desvanecer?
Haciendo a la luna desfallecer.

Te vistes con galas de alba beatitud,
¿Del crepúsculo eres origen?
Consumes la agonía de toda latitud,
Día que huye con sus matices.

Te han de llamar faro estelar feroz,
Los barcos que te besen
Son los hombres que han perdido su voz,
Encallando en la miseria del adiós.

Hija de la luz boreal en plenitud,
Aunque tus besos muden
¿Llegarás en nuevo día como alud?
Bestial, deseada, gélida ataúd.

Te vistes con galas de alba beatitud,
¿Del crepúsculo eres origen?
Consumes la agonía de toda latitud,
Día que huye con sus matices.

martes, 2 de noviembre de 2010

starless aeon

El horizonte desea contar su historia tornasol,
Resiste embistes y grises chirridos de tanques en convoy,
Vuelan ligeros rasgando el cielo con sus lomos de saín
Como prodigiosos hijos de una bestia estelar llamada Caín.

Ocultos arqueros desde altos ramajes lo quieren aballestar,
Al horizonte pretenden embaucar y hacerle perder su timón,
“cuidado con sus deseos y ved bien en busca de quien vais”
Decía el sol de su hijo; “¿es al fuego a quien sus espadas ciñáis?”

“Aquí esperaré, la pupila;
Viento, cosmos que entorno gira…
il piáneta, singa tal lira.”

“Il cosmos istá galouss, iven il vent, iven la muun…
Pare… con me siare scririé vechos in das celum, in das nuub”

Ha ido a perecer en la cima de una montaña,
Anclado con su barco en llamas ilumina el rostro del mundo,
Las estrellas ríen y el sol cierra sus alas,
Porque incluso en lo hondo del silencio el sol canta profundo.

“Aquí esperaré, la pupila;
Viento, cosmos que entorno gira…
il piáneta, singa tal lira.”

lunes, 1 de noviembre de 2010

asdf

Quesería,quequeque,queseríademíantesdehabertetenido?porfavordímelo,habríaexistidoenmialgodeesamíserapizcaquealgunosllamanfelicidad?habríasidoyolamitaddelopocohombrequesoyahorasinti,quemierdatodaslasdesventuras,porqueyolasabrazo,sintiahíretumbandonadaseríatanmelancólico,yonopodríaabrazarlamelancoía¿graciosapalabra?
Peroturíeydisfrutaqueyocomouncerdogrotescoacumulopaginasdeunaestúpidavenganzaqueenverdadniloes,porqueinclusoenlafantasiasabesquedarbienparada,elsolnuncatequema,soloteentibia.

Akjsdkjhdfkjhgiurhfiurifuhriufhiuhfvjbvjhsbdjhbsdjhbajsdfjhasdkjfhgskdjhfgkjshdfjhsadfj

Yoyanoestoyaqui,soysólounápice,unperturbadosueñorevueltoentrelascortinas,
Soy
Soy
Soy
Soysolounsoñadoralqueselerompiounatecladelnotebookyahoraestamuyenfadado
.

lunes, 25 de octubre de 2010

Amarok I (zorn des lammes)

“Deja la ventana abierta, que quiero sentir el viento” le repetía ella por tercera vez a su marido mientras éste se detenía como paralizado rozando las persianas con su mano derecha. Ella tenía miedo pues presentía que él ya lo sabía todo, él por su parte no sabía qué pensar.
“Ven a recostarte a mi lado, deja que entre el viento y la luna, yo sabré cuidarte bien mi rey” le decía ella, con voz temblorosa, temiendo lo peor.
La batalla había sido ardua, desde el balcón del castillo aún se veían los miles de cuerpos repartidos por el campo, el humo expelidos por los cadáveres se entremezclaba con la neblina que caía y el rey no sabía porqué su mujer deseaba tanto que entrara el viento, traería consigo el olor a putrefacción.
Antes de la batalla le habían llegado nuevos rumores de su mujer y los cortesanos, él los había rechazado nuevamente, no podía creer esas historias; su mujer tan buena, cariñosa, buena madre, no… definitivamente no podría ser cierto ninguno de esos rumores. Mas, ese día el rey lucho con ira, con furor, decapitó a cuanto soldado invasor se le cruzó y mandó a empalar a los sobrevivientes del ejército enemigo. Al final, tuvieron que levantarlo entre cinco hombres cuando la batalla había sido ganada, se encontraba el rey azotando su hacha contra un cuerpo muerto, nadie supo si se trataba de un enemigo o de algún soldado propio, nadie quiso saberlo.
El rey dejó entrar al viento y a la luz de la luna que coloreó todo de azul. Él se lanzó también sobre ella con las mejillas frías y las manos calurosas, mientras la poseía le preguntaba una y otra vez cuántos eran, dónde y porqué. Mientras ella más gemía él más pensaba que lo mejor sería acabar con su vida, conseguir una nueva reina, más joven y más bella. Pero algo extraño nació en el, no se podría decir si amor propio o morbosidad, esa extraña curiosidad por saber hasta qué punto las cosas pueden distorsionarse. Esa noche no se cometió asesinato y al final de la velada la luna y el viento se habían retirado de la habitación real. Ella estaba tendida con el cuerpo medio cubierto por una sábana de seda y él volvió a meditar junto a la ventana, rozando la cortina con los dedos de su mano derecha.
En el cuarto contiguo la pequeña princesa amarok había escuchado todo, a sus cortos ocho años no comprendía bien la situación. Creía que la escena reflejaba con vivacidad la emoción del amor que se prodigaban sus padres, sintió la inspiración de tamaña sinfonía y compuso sus primeros versos sobre una hoja amarilla, los adornó con ilustraciones de ángeles batallando por la libertad del reino. Durmió placenteramente aquella noche soñando con su padre, el ángel enamorado de su madre ángger.
Amarok era una princesa feliz aún.

sábado, 23 de octubre de 2010

Una persiana

Me pareció oírte tras las cortinas, ¿Qué no eras tú?, pues bueno… perdón, debí confundirme, soy experto en hacerlo.
Me parece verte y oírte tras cada pensamiento, como si estuvieras impregnada de presencia en mi realidad. Debe ser mi idealismo tan afín a ocuparte.
Creo que tras cada palabra estás tú, pero no es así, porque ya no existes; eres sólo un recuerdo, un elemento del pasado que mi mente ha transformado en lo más útil para mi propia inspiración. Un fragmento, una pieza de puzzle que puedo acomodar como mejor me quepa a la situación.

Me pareció oírte de nuevo tras las cortinas, ¿debo abrir la ventana?
Mejor no, sólo sigo tecleando lo primero que me venga a la mente… ¡pero que mala frase! ¿De dónde me viene a la mente? ¿Del corazón? ¿Del alma? ¿O todo nace y muere en el mismo lugar? Seguramente no tras la cortina que ahora se mueve como tú.

Pensar que al mirar la fotografía del desgraciado beso sentí algo de excitación, tal vez tengo alguna especie de parafilia enfermiza ¿Si te matara y luego te besara me excitaría aún más? Puedo intentarlo algún día si quieres, puedo intentar correr la cortina que me sigue molestando y dejar entrar algo de esa deliciosa luz de luna que tanto me gustaba mirar mientras te hacía el amor en mi imaginación.

Hoy día me juré darte un lugar estelar en mi primera novela, pero será un mal lugar, todos sabrán lo malvada y perversa que fuiste, quizás te odien, ojalá sea así. Yo perpetuaré la mala imagen que evoco de ti; te adjudicaré no sólo tus pecados y defectos, sino los míos también ¿no es acaso brillante culparte de mi mala conciencia?

Me pareció verte tras la cortina, pero te juro que no pienso abrirla, lo prometo…
Fumaré en este cuarto encerrado, me ahogaré con mi propio humo y luego me manosearé pensando en ti y ese bribón. ¿Te divierto lo suficiente?
Pienso escribir más malos guiones y continuar con novelas que no concluyo, pero te juró que algún día una se terminará por sí sola y ya no habrá nada que ocultarle al mundo.

Maldita cortina.

martes, 19 de octubre de 2010

the unseen sea

I just want you to be happy, be free, fly high, like the clouds in her own ocean.
I had never seen your lips at the mouth of another man, can you blame mi anger?
Can you imagine my fist threatening the clouds? Can you imagine my yawp so loud?

my first poem, my first song, my first groan…

and now your pink world, your orange cheeks, your suffocation, defilement...
will be of another man, another, another and another.
just go with the wind, covering the stars, with your back to the world and your eyes to infinity. Your gray chest to the sun and your legs bend heights…
Go high, go and fly, go free cloud,
Your white smile has now a reason to give booms

sábado, 9 de octubre de 2010

...(...

Mujer propiedad del mundo;
Como el rugido del trueno lo es de las nubes,
Como la lluvia lo es de ojos marítimos,
Como las altas torres de mármol lo son de la imaginación
Y las mismas nubes se reconocen propiedad del horizonte.

Mujer de la dicha;
Eres de las montañas el alto canto que no conoce gloria,
Eres el perpetuo paseo del viento por espigas y rocas,
Te han loado míseras caricias abundantes en desencanto
Y floridas de mohosa excitación.

Mujer de fríos pies;
¿Acaso tus sólidas palabras quieren ocultar la verdad de tu edad?
Tu rostro marchito, hecho por el tiempo hoja de otoño
Viaja por este mundo como un cometa amarillo,
Cada mentira sobre tu existencia sólo te hace más hermosa.

Mujer de laboriosas caderas;
La abundancia de tu ser podría desbordarse sobre la galaxia,
La rapidez de tus embistes ha empequeñecido a la misma luz,
Perdona entonces mi cobardía y letanía de pasiones,
Fui como la arena bajando el rostro ante las olas.

Mujer de sexo en arte;
Las estrellas cada noche dan su propina por tu ventana,
Es dinero hecho de metal luminoso, de herreros estelares,
El fuego que recorre como tormenta lujuriosa a Júpiter
Esta celoso de tu pericia entre las sábanas del cosmos.

Mujer propiedad del mundo;
Tienes altas cumbres que se ofrecen en fácil alcance
¿La nitidez de tu voz se ha acostumbrado a los invasores?
¿Tu canto melodioso es la constante ofrenda de sacrificio?
¿Qué corazón hará desfallecer al sol sobre tu alcoba?

Mujer confesora;
Dicen que los hombres desnudan sus verdades con mayor facilidad
Ante alguien como tú que ante los sacerdotes,
Querido Dios creador del universo;
Perdona a esta estrella maría que es tu nueva sacerdotisa.

Mujer de eterna espera;
No nos entreguemos a la vanidosa mentira del amor,
Seamos como la visión de un faro que a las olas va a morir,
Seamos parte de la ardiente cola de fugaces viajeros,
Seamos de fuego, igual a la mentira de tus cabellos.

Que el mundo sea dueño de nosotros,
Nosotros nos apropiaremos de cien sueños e ilusiones.

jueves, 7 de octubre de 2010

Kinetic

“Bienvenida, esta transmisión, desde una estrella lejana, mejor conocida como…”


Más allá de las luces, donde los cometas ya no usan paracaídas y los colores murieron por asfixia.
Más allá, bien, bien lejos…
Nos arrancaron los ojos, nos vendaron los oídos y no nos dejaban cantar -> por nuestras mentes tímidos flashes comenzaron a trinar, en nuestro universo propio; diversos nuevos planetas quisieron danzar. <- viajamos veloces y con tino, con tino refrenamos para no chocar con la realidad.
Nuestras acalladas lenguas se quisieron juntar, en un rincón del confín nos dimos las manos y nos revelamos () formamos un mar de intenciones y con nuevas sonrisas compusimos esta letra, que es al fin y al cabo, una mala mala canción.
Ofrenda humilde de los allegados al tiempo, anegados de hastíos y reglas por respetar o quebrar ¡Estamos más allá de eso!
Estamos más allá de la caricia y la buena intención, indiferentes a quejas y rumores. Estamos aislados.
“Vía cosmos” enviamos el mensaje de la canción, escrita con dicha y risas, por nuestras entrañas tibias de amor.






Recordando la felicidad,
Ese castillo de polvo y tierra…
Nos dimos cuenta que el querer por desear
Sólo termina dando cantos de pena.

Idealizamos la luz del universo
Y lloramos por los jardines en las estrellas,
Como castigo terminamos ciegos,
Imaginando lagunas, y sus riberas.

Nos tomamos las manos algunas veces,
Nos soltamos por costumbre y cansancio
¿Pasaba así también en la tierra?
Cuando éramos peces de acuario.

¿Pasaba así también cuando cantábamos?
Cuando oíamos nuestras voces…
Nos decíamos; “que bien se oye”
¿Guardando para mañana el quejido y su roce?

Recordamos algunas veces las danzas,
Oír a las damas hablar de poetas
Y recitar canciones de poca letra,
Nosotros de reojo mirábamos las estrellas.

“Ahí esta la poesía” decíamos,
Mirad en las alturas y soltad el gemido,
Que llanto más bello, que risa más prometedora…
¡Parece de las nubes y la luna el suspiro!

Si las estelas y cometas no cuentan sus versos,
Ni saben de sus medidas,
Que por cierto las tienen,
La matemática las ha hecho su prosa y lira.

De las reglas y sus quebrantos somos ajenos,
De la tiranía y su opuesto desencanto
Somos viajeros fugaces,
Más allá de las luces y del universo basto.

Bienvenida, esta transmisión,
Desde una estrella lejana,
Mejor conocida como… Orión,
Lejanía de belleza que mata.

“Si estás escuchando
Por favor del tiempo dinos;
Dónde y cuándo existe, no más,
Y cuando te vallas, iremos contigo…”

Vía cosmos,
Cosmos,
Cos…

sábado, 2 de octubre de 2010

sueño

Bienvenida al palco de las delicias,
De perfumadas cortinas,
De honestos vitrales
Orgullosos de sus incontables noches.
¿Es sólo una ventana más
O balcón con magia a los sueños?
Cuidado con las baldosas de mármol
Y la balaustrada de esculturas risueñas.
¿Llevas un vestido propio a la ocasión,
Refulgurante de perlas como la sílvera luna?
Alzas las manos sobre tu cabeza,
Pero cuidado que la noche es de vidrio,
También es una ventana de incontables luces;
Faroles pendientes de distantes jardines,
Igual que éste ante tus ojos bajo el balcón,
Azul parque como los besos fríos,
Dormitante vergel como las nubes del horizonte…
Un contacto demasiado prematuro bella mía
Y el sueño se esfuma,
Se quiebra como la porcelana que no conozco,
A la que le canto con palabras que no existen,
Porque de la realidad soy un extraño.

domingo, 26 de septiembre de 2010

When im gone

Dime pequeña niña
¿Por qué llamas a la medianoche?
¿Son esas las palabras que justo a las doce
Tiene tantas ganas tu corazón soltar del broche?
Tu almohada con tu cabello cose
La nostalgia que en tu mente provoca el sutil roce.
Es tan dulce el tiempo
En que no nos vemos ni por momento,
Es tan dulce no saber de tu encantamiento
Ni que tus dichas me las traiga el viento.
Es tan lindo sabernos olvidados,
Que todos esos besos robados
Ya no volverán danzando desde el pasado,
Bien profundo en el corazón los recuerdos están astillados,
El amor quedó desempleado
Y la pasión como un cometa se ha estrellado.
Entonces
¿Por qué a la medianoche rompes el pacto?
¿Acaso extrañas de mi piel el contacto?
¿De todos esos hombres nuevos has sacado extractos?
Y ahora no te alcanza para armar un pobre artefacto,
Ahora no puede tu alma igualar de mis labios el fuerte impacto.
Y dime pequeña damita,
La pasarela que te ha loado
Y sus flashes que a las estrellas han imitado,
¿Son acaso mejor que mis versos recitados?
¿Has sentido el mareo y caído por el profundo acantilado?
¿O sólo era yo quien tenía en esos tiempos los sentidos martillados?

Sigue tu vida, sigue el curso de tu camino,
No me importa que me creas un vil cretino,
Tú curtiste a nuestros pasos su destino;
No fue más que un poema mal escrito y dañino,
La verdad
Los atardeceres sudados no fueron para tanto,
Deja de lado mi número, vuelve a recordar el desencanto.
Y yo que tenía tanto orgullo,
En mis días la fuerza me la daba un capullo,
Pero me bastó oír de tu voz el murmullo
Y todo el orgullo y autorrespeto quedó nulo
Yo solo encerra’o me he quedado en mi cuarto
Déjame con mis lecturas que la vida ya sólo me da espanto.

Mi querido ángel,
Antes fui terco y necio,
De muchos me provoqué el desprecio,
Pero mi pecho se levantaba recio,
Dispuesto estuve a pagar el alto precio,
Si mi mente estaba tranquila,
Si el llanto no visitaba mis pupilas.
Si el frío llanto no visitaba mis pupilas.
Mis días pasaban tranquilos,
Mis historias de juguetes eran mis fieles amigos,
De flores arrancaba pistilos
Y de ermitaños copiaba el sutil estilo,
De tantas páginas altivas fui fiel pupilo,
¿Por qué me arrancaste mi precioso abrigo?
Me llevaste a caminar por parajes extraños contigo.
Ahora he vuelto a lo de antes o peor,
Más solo que mal acompañado, mejor,
Más tranquilo y más cauto dice el ruiseñor,
Las tormentas ya no me provocarán estertor,
Definitivamente de la vida soy un desertor,
Déjame desconocer al borrego amor.
Déjame de mi agenda borrar el número infame,
Permítame otra vez sonar con mi voz tan grave,
Recostar mis sueños y mirar nubes viajar como naves,
Por mi ventana se asoma una luz gris tan suave
Que una última lágrima se asoma y vuela como ave,
No por amor a ti, sino por el orgullo roto en partes;
Orgullo es todo lo que soy, con él vivo tranquilo,
¡Déjenme solo, déjenme pensar que no necesito amigos!
Ni amor o azules lirios.

Sigue tu vida, sigue el curso de tu camino,
No me importa que me creas un vil cretino,
Tú curtiste a nuestros pasos su destino;
No fue más que un poema mal escrito y dañino,
La verdad
Los atardeceres sudados no fueron para tanto,
Deja de lado mi número, vuelve a recordar el desencanto.
Y yo que tenía tanto orgullo,
En mis días la fuerza me la daba un capullo,
Pero me bastó oír de tu voz el murmullo
Y todo el orgullo y autorrespeto quedó nulo
Yo solo encerra’o me he quedado en mi cuarto
Déjame con mis lecturas que la vida ya sólo me da espanto.

viernes, 24 de septiembre de 2010

We, ours, nos, oustrich, remiere, fanding

Nosotros somos
Los insaciables estetas
De la vida paria.
Nosotros somos
Los incontrolados pintores
De noches brumosas.
Nosotros somos
Cultivadores de pasiones
Altivas no soñadas.

Queremos
Música imprecisa
Y maldita.
Queremos
Del universo
Su enajenación.
Queremos
Olvidar querer
Perpetuarnos.

Pedimos sólo
Festejar ebrios
Reverberando adagios.
Pedimos sólo
Un cuarto aciago
Perfumado y claro.
Pedimos sólo
La clemencia
De la abstracción.

Con cariño
Nos abrazamos
Rodeados de luces amarillas.
Con cariño
Componemos
Creaciones de papel y viento.
Con esmero
Nos esforzamos
Por dar lo mejor de una vida.

El conformismo
Nos ha dado la espalda
Efusivamente.
La perdición
Nos da dado la bienvenida
De canto,
Nosotros hemos
Respondido con presura
Que la danza recién comienza


Y sólo tememos
A no ser verdaderos
En la ventura.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Atardecer

Entre las cortinas entraba la bruma solar,
Era una sofocación primaveral
De tintes rosas invadiendo mi hogar.
El polvo circulaba como danzante nave,
Por los destellos se reflejaba su deseo
De ser viajero estelar.
Las sombras no tenían donde esconderse,
Orgullosas intentaban resistir
La lujuriosa invasión de la pasión.
Mis ojos un fiel espejo donde se empastan
Las líneas de ésta, la vieja canción
De la comunión centelleante.

Una vergüenza colorida por mis mejillas,
Donde se graban con fuego
Los versos de la canción solar.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Farfania I

En una villa misteriosa cubierta por un velo;
Constante bruma que esconde los caminos con sus dedos,
Más allá de las perspicaces luces,
Pasando el oscuro cementerio y sus bordadas cruces…
Ahí, la última frontera, cruzando un bermejo río,
Es donde se ubicaba la morada de mi primo,
La casa blanca plantada en la villa,
Resistiendo el viento que fuerte entre las calles oscila.
La casa blanca con su entrada recubierta de greda,
Su gentil puerta abriéndose con el aire y su marea,
Mi primo erguido, sonriente esperándome,
Listo a salir y observar la noche de bestias armándose.

A la Farfania no cualquier gentil puede entrar;
Ya sea por la niebla o la escasez de mapas,
No hay porqué velar
El secreto de su existencia, pues verla ata
A silenciar la memoria pintora de cuadros
Que de maravillas quieren hacer contrabando.
La fantasía nunca ha de atravesar su río,
Atrapada entre sus maizales y fieras nubes
Han de quedarse sus aventuras y amoríos,
Con tal sentencia nunca nadie dirá “aquí estuve”
Pues la cordura se pierde al entrar en Farfania,
Cuento opuesto es falacia.

Para entrar hay que perderse y esto es cosa fácil,
Pero salir es imposible, ya que las sombras
A orilla del río cobran vida y en impronta
Ofrecen festejar ebrio o yacer colgado en un mástil.
Sus habitantes son de mente sagaz y frívola;
Opacos como una vieja canción melancólica
Y con ojos guerreros para sobrevivir.
A sus sentidos el aroma del extranjero vuela,
Sus voces las reconocen por patéticas y agónicas,
No les gusta que la perdición intentemos eludir.
Para establecer en la Farfania tu dichosa estancia,
Listo has de estar para inesperada beligerancia.

Un día al atardecer por sus enmohecidas calles,
Podrías toparte con un polvoriento afronte,
De no ser rápido una tumba se hará cuando acabes;
De yuyos sangrientos por la luz del horizonte.
Sólo valientes de corazón frío esta villa habitan,
Deambulan por caminos como hojas de otoño sonoro,
Entre sí se pisan y al crujir sus cantos que levitan
Se elevan cuan dulce meteoro llevando al cielo su coro;
Gesta de un pueblo moribundo por su Dios olvidado,
Y yo la única letra de un viejo libro relator
Cuyas líneas son entrada y fuga en tal mundo vedado,
Más allá del río viajé para de mi primo cantar el valor.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Marte

Porque en la noche se formó un monte
Para colgarte alto entre las nubes,
Porque el viento cósmico te asedió
Y bien protegido te llevó en un viaje,
Por los cielos oscuros ahora surcas,
Misterioso gigante de tres colores;
Como una herida de la espesura nocturna,
Como una mancha roja en extensión.
Un monte se hizo oleaje y fuiste barco,
Fuiste botella perdida, ambigua,
Fuiste de los sueños mis clamores,
Una melancolía más sin sentido

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Recuerdos

Y yo era como un niño pequeño
Jugando con grandes historias,
Un reflejo trepidando en la laguna;
De la luna, de las nubes y su memoria.
La vida era más dulce y más simple
Ahí junto a la avenida, jugando con las rocas,
Recolectando tierra en los bolsillos
Y un par de lombrices en mi boca.

Los paseos eran dormitantes bajo luces tibias,
De tantos atardeceres recogidos en una carretera;
Donde jugaban los niños, donde jugaba la inocencia
Y parecía que con un dedo derribábamos la cordillera.
Éramos eternos pues no conocíamos el tiempo
Y la muerte no conocía nuestras conciencias,
No teníamos para tantos problemas sentencias
Ni la necesidad de decir “perdón” por esto que siento…

Por todas estas cosas que bien adentro estoy sintiendo.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Ambigüedades

Son las palabras tan cortas
Para un pensamiento tan extenso,
Es el sentido tan parco
Para un sentimiento demasiado indecible,
Significado tan artificial
Absorbiendo al instinto impredecible.

En una búsqueda incesante,
Permanente,
Nadando por un diccionario
No he encontrado palabra
Para dibujarte,
De belleza suficiente.

¿En otro idioma he de buscarte?
En horizontes lejanos,
Más allá de todo mar
Del lenguaje,
Más allá, lejos,
Donde no me alcance barco alguno.

Las estrellas te hicieron tan basta
¿Que ni en un poema podré contenerte?

domingo, 5 de septiembre de 2010

Vincent

Él se fue con el viento entre las estrellas,
Se fue viajando como un cometa por el espacio,
Nos dejó su brillante estela formada por versos
Y un mar herido, sangrante por su ausencia.

En un atardecer rojizo de hace cien años
Se posó en los tejados de nuestra selva,
Escucharon su canto las estrellas,
Celosas vinieron danzando en su búsqueda.

Las costas exhalaban un jadeo de plata,
Los cristales se trizaron al él partir,
El mundo entero bramo su último viaje
Y las aves intentaron seguirlo alto en su asenso.

Tuvo uno y mil nombres de trueno,
Como los dioses y sus universos lejanos,
Tuvo una y mil rosas floreciendo
A la orilla de cada carretera desértica.

Llevaba siempre un paracaídas azul,
Un arco de flechas fosforescentes,
Una gorra de plumas nobles y sonoras,
La vida entera en el suspiro de la luna.

Ahora, cada noche planetaria y susurrante,
De cada cosmos nos llega un eterno eco
Que viajando esparce su voz luminosa,
Que nos recordará por siempre al escultor del universo.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

spanish flea por este año en vela :)

_¿cómo terminamos así mi niña?
-sé que no fue mi culpa.
_Nunca nada es culpa tuya, te absuelvo de todos esos molestos trámites.
-pero la cagaste.
_Y lo tengo bien claro, lo sé, lo entiendo, esto ya no puede seguir.
-¿Pero quién te dio la autoridad? ¿Quién te dio la fuerza?
_Perdóname.
-Cada noche, cada puta noche me poseías, me ponías a volar, me envolvías en un bosque, en un mar o el desierto. ¿Cómo se te ocurrió que yo me pintaría los labios rojos? ¿Y esas caderas? ¿Acaso tengo cuerpo de cántaro? ¿Qué chucha te pasa?
_No sabes cuanto lo siento, nunca pensé que te sentirías así. De verdad creí que te gustaría ser la diosa de un universo, al centro de una pintura, la principal nota de mi canción.
-¿Yo partí siendo bella lo sabes?
_Claro que lo sé, partiste siendo una imagen de ella, ¿Cómo no serlo?
-¿Qué sucedió con el transcurso del tiempo? Acabé yo siendo la villana en la historia, me esculpiste tantas cualidades aberrantes y me hiciste ocupar tantas palabras ofensivas y molestas, como ahora por ejemplo, no me gusta la palabra aberrante, ni brillantez, imberbe, ¿acaso tú no me conoces?
_Perdí el control de las cosas, ya no sé quién eres, te desconozco, ya no sé como amarte.
-Peor aún, yo no sé quién soy, no sé que me gusta, no sé de mis sueños, no sé a donde ir si ya tú no estás a mi lado, me diste la identidad más frágil posible, la de una literatura no terminada, ¿ahora quién va a terminarme?
_Sólo me quedan los deseos de seguir amándote.
-ámala a ella, si es que puedes, si es que puedes idealizar la misma realidad.
_¿Y si de verdad pudiera quererla? ¿Sinceramente?
-Aún así, para ella no bastas.
_Ella eres tú.
-no, ya no más, me niego.
_¿Hay algo que pueda hacer por ti? ¿Alguna forma de enmendarme?
-Hubo un tiempo, un momento en que nos quisiste a ambas por igual, fue cuando me sentí más bella, nos quisiste en una sola, en un solo sueño volamos juntos, ¿lo recuerdas?
_Fue una noche dolorosa, cuando te creé, allá tan lejos, no quiero recordarlo.
-Inténtalo por mí, hazme bella otra vez, hazme buena, hazme sincera, directa, creativa, hazme atrevida, valiente, con fuerza, hazme con piel de vino tinto y alas de gaviota, hazme como ella una vez más.
_Aquella noche mordí mis labios, lengua y dientes, pocas veces he sentido tanta ira, fue una noche sin sentido y sólo podía oler la sal del mar entrando por la ventana.
-Quiéreme por una última vez, a ella en tu mente le hacías el amor, a mí me poseías con brutalidad, por favor, inténtalo.
_Cuando te cree aquella noche te canté una canción, fue el momento más sincero que pude darte, cuando las quise a amabas por igual, nunca fueron más parecidas, más una sola esencia.
-cántame esa canción.
_No tengo buena voz.
-nadie más está a tu lado, nadie te oirá, hazme recordar como era ser querida, como era ser bella, cántame aquella canción Kevin, llora junto a mí por última vez.

“Corrían los días de fines de guerra,
Y había un soldado regresando intacto,
Intacto del frío mortal de la tierra,
Intacto de flores de horror en su cuarto.

Elevó los ojos, respiró profundo,
La palabra cielo se hizo en su boca,
Y como si no hubiera más en el mundo,
Por el firmamento pasó una gaviota.

Gaviota, gaviota, vals del equilibrio,
Cadencia increíble, llamada en el hombro.
Gaviota, gaviota, blancura del lirio,
Aire y bailarina, gaviota de asombro.

A dónde te marchas, canción de la brisa,
Tan rápida, tan detenida,
Disparo en la sien y metralla en la risa,
Gaviota que pasa y se lleva la vida?

Corrían los días de fines de guerra,
Pasó una gaviota volando, volando
Lento, como un tiempo de amor que se cierra,
Imperio de ala, de cielo y de cuándo.

Gaviota, gaviota, vals del equilibrio,
Cadencia increíble, llamada en el hombro,
Gaviota, gaviota, blancura del lirio,
Aire y bailarina, gaviota de asombro.

Corrían los días de fines de guerra,
Pasó una gaviota volando
Y el que anduvo intacto rodó por la tierra,
Huérfano, desnudo, herido, sangrando.”


_Galé se fue volando junto con los últimos versos de la canción, Galé tomó sus alas de gaviota una vez más, fue creativa, fue directa, fue fuerte como un trueno, fue agónica en mi memoria. Al abrir la ventana de mi habitación ella se fue con el viento helado hacia las nubes que fueron su mar, se fue para nunca más volver, y yo no volveré a quererla otra vez con tanta sinceridad, no volveré a tapar sus alas con mis manos, se fue a donde pertenece, a soñar entre las estrellas, a soñar lejos donde yo no pueda alcanzarla, nunca jamás.

lunes, 30 de agosto de 2010

Vintersorg y G. III

De tus pies vuelven a brotar;
Versos y truenos a retumbar,
No existe cura tal para mí,
No hay como alejarse de ti.

Galé, donde estés,
En mi mente entidad,
Presente de revés,
Lucero irreal de gran brillantez.

Coro

Imaginativa, alto cenit,
Barco desbocado sin timón,
¿No os gustan los caballeros o el Cid?
¿Ni esta espada ni el crisol?
No os agrada ser una odalisca,
Ni del universo dios,
Idealizada, niña arisca,
¿Debo decir adiós?

Disentir,
Es mi fortaleza,
Sólo en mi mente has de gemir,
Antes de que bajo el sol hayas de asentir.

Coro

Imaginativa, alto cenit,
Barco desbocado sin timón,
¿No os gustan los caballeros o el Cid?
¿Ni esta espada ni el crisol?
No os agrada ser una odalisca,
Ni del universo dios,
Idealizada, niña arisca,
¿Debo decir adiós?


I've fallen in love with your sin?
Should I accept that others burn your skin?

sábado, 28 de agosto de 2010

Storm

Venía con pies de barro
La misiva regalo del cielo,
Venía vestida con traje de plata
Y ojos de luz relucientes.
Se posó sobre la ciudad
Y su furia resonó como un canto,
Se posó y dormitó
Arrullando a todos con su ronca voz.
Sus manos eran monstruosas
Y acariciaban los castillos de metal,
Sus manos lo eran todo
Y tapaban a las estrellas juguetonas.
Besaba con labios húmedos las ventanas
Donde se escondían los feudales,
Besaba y mordía los vidrios
Sofocando a los serviles.
Cierto día soltó su lengua
Como un hachazo de oro,
Cierto día nos invadió
Con su moribunda exhalación.
Estaba muriendo la misiva del cosmos,
Se estaba secando el oscuro mar,
Estaba recitando sus últimos versos
Con lágrimas ácidas.
Al final se partió su corazón de ceniza,
Votó sus entrañas y se retiró lastimada,
Agosto fue su última estancia
Y septiembre la promesa de volver
A posarse sobre este feudo de acero,
De recostarse sobre nosotros con su prestigio
.

domingo, 22 de agosto de 2010

El verso

Quería encontrar el verso perfecto
Que hiciera al mundo derrumbarse,
A los sueños difuminarse
Y a los colores atar abyectos.

Quería formar una vana gloria
De mi mismo volando entre planetas,
El sentido florido en una maceta
Con tu sonrisa conquistada de euforia.

Intentaba cantar entre bramidos
Altos y disonantes de meteoro,
Apartando de cada mujer el decoro,
Hilando tu belleza con alaridos.

Pretendía entrecortar las fronteras
Como la luz lo hace con los abismos,
Pintar un nuevo Dios a tu ateísmo
Para iluminar de noche tu cabellera.

Me gustaría que en este arduo viaje
Me dieras la mano y desfallecieras,
Como si el mismo sol nos durmiera
Con su calor en ráfagas de oleaje;

Como si el mismo universo nos tendiera una cuna,
Recibiendo besos incansables de las estrellas,
Recostando nuestras cabezas y besos en la luna,
Respirando dentro de un verso atrapado en una botella.

jueves, 19 de agosto de 2010

La niña

La niña
Lloraba de sus pies descalzos,
Nadie besaba
Sus frías manos a la lluvia,
Nadie quería
Saber de su vida,
Ni conocerla en su muerte.

Mi niña
Dime ¿qué fue de los abrazos?
Nadie quería
Tropezarse con la furia,
Ensañada en ti
Y en tus pies,
Besándote con viento inerte.

Pobre niña,
El invierno en su regazo
Tenía para ti
Lágrimas de joyería,
Cayendo,
Cayendo roca
De la sinfonía más fuerte.

Juega, juega, grita niña,
Que te sigue el invierno,
El sueño; tu protectora madrina.
Juega, salta, salta mi niña,
Las tinieblas asoman la vida,
De tu llanto se forma su viña.

Dulce hija
Con piel de otoño creada,
De ángeles
La paria sin canciones,
Nadie quiso,
Nadie pudo
Recoger los versos de tu voz.

Pordiosera
Por los demonios deseada,
Cierra tus ojos,
No veas a los cobardes leones
Ensañados en ti
Y en tus pies,
Los truenos son tu clamor.

El dolor
Te ha dejado postrada,
Extiende tu mano
Y oye de la plaza sus cañones,
Son monedas,
Es su piedad,
Su cariño y bendición.

Juega, juega, grita niña,
Has de ti misma una muñeca,
Escombros y hojas son tus amigas.
Juega, salta, salta mi niña,
Si pisas mal, será tu ruina,
La furia te dará un fatal beso

Y la muerte te hará su concubina.

miércoles, 18 de agosto de 2010

BlackWater Park

Sutilmente en un parque olvidado,
Restregado de luces vehementes,
Sostengo mi vida en el ápice
Cómplice de una cadena, porque mantengo
Fango en los juegos oxidados de mi corazón.

Barbáricos los suaves chirridos
Oídos en este paraje árido,
Mientras me balanceo y al girar…
Saltar de mi recuerdo veo tu figura atenta,
Herramienta florida de esta ilusión.

Agua turbia es la de tu reflejo,
Espejo voraz, del cielo su lengua.
Una silla a mi cuerpo se asienta,
Tienta su seguridad como a las nubes la luna;
“Fortuna, nunca saldrás de esta laguna”

Fortaleza última de tus ojos,
Lejos en su espesor de maleza,
Rodeándome en una letanía,
Tiranía de este azul parque encarcelado,
Bosquejado con las últimos versos de mi hambruna,

Amada con mis últimas mentiras.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Soema

Si quieres, si así lo amerita,
Puedo tenderte una mano cada azul noche,
Guardarte en pulida cajita
Y cubrirte con un manto nebuloso de gris broche.

Yo quisiera, si lo admitieras,
Darte guardia junto a las celosas luciérnagas,
Que al imitar tu cabellera
Forman una dama de luz danzante junto a la ciénaga.

En el soñar, vas respirando;
Las sábanas se toman tu vida y colinas
Somnolientas veo navegando,
En tu vida tornaron de una tormenta su rutina.

Un cometa pasa cantando,
Las ventanas trepidan, la ilusión pasó,
El sol estará rebosando
Pronto con su sonrisa y la noche difusa dirá;

“Ya murió, la ilusión murió”

Son tus dos manos luminosas,
Es tu perfume de tabaco y agrio vino,
Es toda tu esencia estruendosa
Que resopla al tu despertar, para seguir su camino.

Fue un adiós impresionista;
La brisa marina besaba las cortinas,
La luna y el sol idealistas
Bailaban de la mano iluminando nuestra vitrina.

Fue un lindo sueño y nada más,
Ella al vestirse me decía; “rebramar”,
Como un arrullo celestial,
Un cántico furioso, una tempestad al declamar.

Abro los ojos y es realismo
El que va cantando; “fue un sueño y nada más”,
El sol invade con cinismo,
Como bestia desbocada en mi habitación desgarrando

La última ilusión que me podría apaciguar.

domingo, 8 de agosto de 2010

La promesa

Nunca la había observado con ojos distintos a los que iluminan una amistad, para él su presencia nunca había sido distinta a la de una hermosa amiga, a la que se cuida, a la que se quiere, se aprecia, pero nunca se codicia de otra manera. No fue si no hasta que vio la foto de su hermana mayor que su obsesión comenzó, una obsesión que no iría a parar nunca, porque no había solución posible ni respuestas para preguntas que no se hacen, o peor aún, que no se hacen con claridad.
Aún después de meses desde que vio la foto (una sola vez), no podía borrar de su mente, presente en constantes sueños, cada una de las facciones en ella, cada una de sus atrayentes singularidades. En la fotografía sólo aparecía su rostro, sus hombros descubiertos dejando ver las tiras de un vestido púrpura, un cabello largo abierto en pliegue, ella con la mirada baja dejaba ver una sonrisa gatuna llena de misterio, de secretismo y sensualidad.
El nombre de esta misteriosa mujer nunca lo supo, sólo averiguó que vivía en tierras lejanas, indagar aún más habría sido una pérdida de tiempo, su preocupación ahora estaba centrada en otros asuntos, saciar de alguna manera su incontrolable necesidad de una mujer que diera la talla para acallar su clamado interno.
Fue entonces que su dulce y hermosa amiga pasó a ser algo más, la pobre Ana nunca sospechó nada ni se dio por enterada, Nicolás la acariciaba, la besaba y la apreciaba esperando que se cumpliera una promesa nunca hecha; que la hermana menor se terminara de esculpir en un molde para satisfacer sus deseos de una sonrisa gatuna, que con el tiempo pasar, ella se fuera a transformar en la viva presencia de su hermana mayor.
Los años se fueron sucediendo y dos cosas nunca se concretaron, Ana no lograba parecerse más a su hermana y Nicolás nunca logró conocerla en persona, sus constantes viajes por el mundo la mantenían siempre lejana, una pelea familiar empeoró las cosas y él no se daba cuenta porqué cada día parecía detestar más a su mujer.
Cada noche la poseía con fuerza e ímpetu, cerraba los ojos y un aire tibio le acariciaba su rostro, presionaba a Ana con fuerza contra las sábanas, como queriendo atravesar su presencia hiendo en búsqueda de una imagen idealizada en su mente de lo que su esposa debería ser, una mujer misteriosa de sonrisa felina.
A Nicolás no le interesaba conocer la posible personalidad de la mujer tras su obsesión, su retrato visto una sola vez, lo decía todo para él, no estaba interesado tampoco en apreciar las propias singularidades deliciosas en Ana. “Es impresionante”, meditaba Nicolás, “Como nuestro día a día esta plasmado de pequeños detalles que nos marcan unos más que otros, tal vez si yo nunca hubiera visto esa foto hubiera mantenida una amistad duradera con Ana, por otro lado, podría haber terminado casándome con ella de todas formas, pero la habría podido amar de verdad, no pretender un cariño y apego forzado sólo para conseguir un objetivo futuro, ya a esta altura totalmente ridículo. El hombre debería vivir su día a día con más cuidado, no se sabe cuándo se podría topar uno con un detalle demasiado violento, demasiado potente, uno que podría terminar matándote”
Un día a fines del verano, una carta lacrada con cera púrpura comunicaba a Ana el deceso de su hermana en tierras lejanas, ese fue el día que su matrimonio comenzó a perecer definitivamente. Ella tomaba el aspecto de una señora vieja y desganada, vencida por la decepción de un matrimonio disfuncional, de una familia rota y ahora con una hermana muerta. Él por su lado veía esfumarse poco a poco la redención de su obsesión, mas no lograba vislumbrar entre las tinieblas de su ceguera, el apaciguamiento de su sed interna.
Cuando se separaron ya no eran marido y mujer realmente, ya no eran amigos, apenas les alcanzaba para conocidos cansados de conocerse. Cada uno tomó su camino, ella con una turbación parecida a la muerte de los deseos y la esperanza, él con una furia interna signo de una búsqueda que habría de quedar inconclusa para siempre. La última pieza de su sinfonía no habría de ser tocada nunca, porque no pudo hallar la inspiración en el amor que tuvo a mano, él se había ido en una persecución infructuosa de lo imposible, de lo lejano, de lo que nace y muere sólo en nuestra mente.




“…Una típica canción del estilo “death metal melódico” presenta una primera parte de repique en la guitarra o el teclado que se efectúa en cierta escala, esa tonalidad puede variar, pero en esencia debe mantenerse intacta hasta pasar a una segunda y tercera parte donde la escala es cambiada, el repique y el ritmo se mantienen pero el efecto producido es de un agrado similar al del ojo que ve como se va construyendo una catedral gótica. La promesa consiste en la espera inconciente del receptor para que la tonalidad vuelva a su origen, a su belleza primera que debe presentarse intacta al final de la canción. Si el regreso a la escala inicial se hace de manera defectuosa (como muchas bandas de la nueva ola de death metal melódico lo hacen) la promesa no se cumple y la canción produce la sensación de una falla en su culminación.”

viernes, 16 de julio de 2010

Los 10 mandamientos

1 la sutileza, la gran sutileza nos lleva a la belleza desmedida.

2 cuidar cada detalle como si fuera el más importante, la suma de ellos desborda al mundo.

3 eludir ser tan obvio, darle la oportunidad al otro de darse cuenta de los secretos, el otro termina agradeciendo este gesto.

4 cada reflexión nos debe costar, tomándonos un gran tiempo, sólo así se alcanzan esas frases llenas de juegos sonoros que se asemejan tanto a la verdad.

5 deben cuidarse los inicios, medios y finales, cada uno debe tener la fuerza de volar la mente por separado, no temer reeditar cada uno de ellos, el error y el aprendizaje nos hace crecer.

6 no temer tomar inspiración de los grandes maestros, pero cuidarse muy bien de confundir esto con la copia burda.

7 la psicología de los personajes debe ser sumamente especial, lograr conquistar al lector con la identificación o con el repudio, la indiferencia debe evitarse en lo posible. No temer tomar referencias de algunos famosos personajes literarios, del cine o de la vida real, la psicología del ser humano no es tan basta como para crear más de veinte personas distintas, pero eso no nos debe llevar a un estereotipo tan repetido.

8 Cuidarse de la hipérbole de las pasiones, de las impresiones, de los sustos y cualquier otra gran emoción del ser humano, lo que a nosotros nos puede parecer un gran impacto para el lector no puede ser más que un cliché, si no logramos tocar la profundidad de los recuerdos en el lector, todo esfuerzo de catarsis será vano.

9 Dar pistas (otra vez con la característica de la sutileza) y luego ir revelando respuestas hace sentir al lector empequeñecido ante la obra, no abusar de este recurso, de vez en cuando como el gran Víctor Hugo, estará bien para dar una segunda trama y ocupación al lector.

10 Me habían dicho que la ficción es una forma de representar la realidad por su opuesto, un mundo aparte donde las leyes físicas que nos rigen normalmente se rompen, lo ilógico sería un reflejo estético de nuestra cotidianeidad.
Terminé por descreer esta teoría cuando estudiando el universo, me di cuenta de lo fantástico que puede ser nuestra “realidad”.

sábado, 10 de julio de 2010

Moonshield

No tengo muchas más cosas para decir,
Sé que te quiero, pero no puedo saber cuánto,
Me gustaría luchar para tenerte, peor no sé,
No sé si vale la pena.
Sé que ya no estoy invitado a tu fiesta personal,
Imagino te desagrada cada vez más leerme,
Leer todo esto que va para ti,
Debe ser tan incómodo.
Es agradable pretendernos amigos,
Debe reconfortante reír conmigo, así como
Haciendo que la cosa ya pasó,
Haciéndonos los desentendidos.
Para mi es una lucha interna desagradable,
Saludarte de vez en cuando y besarte la mejilla,
Conteniendo las ganas de tomarte a la fuerza
Y volcarte la cara a mi lado preferido.
Invento juegos para distraerme y dejarte salva;
Te cuento lunares y en la mitad me pierdo,
Te miro las manos y me veo entre ellas,
Busco tus ojos y me ilusiono
Con la idea de que tú buscas los míos también.
Te escucho fugarte en un respiro,
Te veo atrevida entre sorbos de cerveza,
Te palpo tibia en una noche fría,
Soy yo escondido aquí a tu lado,
Soy yo aquí apoyado en tus cabellos,
Intentando dormir, intentando darte lo mejor
Que puede dar un hombre que quiere.

¿Estoy yo enamorado?
Si yo no creo en esa mentira,
Yo describiría el sentimiento cual engaño,
Del hombre apasionado en un intento
Por justificar y racionalizar el instinto,
Que nos lleva a la cama, que nos lleva a gritar,
Que nos lleva a decir; “yo te amo”
Es el instinto que nos lleva a un desenfreno,
Que nos quiere tirar las respuestas al olvido,
Mas cuando al fin todo se da por concluido,
Vienen los llantos, viene la soledad
Vestida de desesperación;
Es cuando contra la almohada sollozamos
Y nos decimos con fuerza y amargura:
“ese que pasó se llamaba amor”
Esa que pasó como una tempestad
Se llamaba Tú,
Viviste entre la lluvia y con un sonido de rocas
Cayendo del cielo,
Esa que pasó era una borrasca,
Y no era su culpa no darse cuenta
De quien se empapaba con ella,
La belleza de las tormentas
Se justifica en que vienen y se van,
Las nubes nunca vuelven los ojos hacia atrás.

Dicen que no me crees una palabra,
Es mejor así, es mejor así,
Como te lo juro que es verdad.
Nunca oses darme la oportunidad
De decirme a mi mismo que esto
Sentido es algo cierto.
Será mi escudo lunar,
Reflejado sobre las turbias aguas,
Será mi seguro de la dignidad,
Compartir contigo la opinión
De que todo es mentira, todo falsedad.
Y no tengo otra cosa para darte;
Veinte canciones mal hechas,
Sesenta páginas de sentimiento burdo,
Besos esperando ser descubiertos
Y una caricia nocturna que quiere florecer.
Te Tengo lo mejor de una promesa,
Donde yo sigo creyendo de esto una mentira,
Sigo desconfiando de mí
Y así nunca he de turbarte con palabras ni confesiones,
Aburridas declamaciones de una ilusión aquí en mi mente,
Es el instinto animal maquillado por la razón
Que quiere justificar tantas alabanzas,
Para obtener de ti gritos en una cama.

Te declaro la elegida por mi instinto,
Te declaro la destinataria de mis engaños,
Te declamo estas frases de anticonquista.
El acantilado infranqueable
Porque puedes ver tan bien en mí,
Y yo me escondo en mi escudo lunar,
Reflejado en aguas turbias de un parque abandonado
.

miércoles, 7 de julio de 2010

Hidrometeoro

Divagador de ideas, soñador empedernido, perdido afanado, hombre sin sentido, sin sentido de la razón, acumulador de desvelos o como otros resumen; simplemente un loco.
Su nombre era Luis y su única misión era atrapar un hidrometeoro, desde pequeño reveló estas intenciones a su madre y esta no le tomó importancia, su padre lo apartaba de un empujón ya que le impedían ver el fútbol las ideas de su hijo. Así fue creciendo Luis sin que nadie tomara en cuenta sus estudios sobre los distintos tipos de meteoros y sobre todo de los que a él más le gustaban, los hidrometeoros. Repetía constantemente que con su telescopio veía cientos, miles al día, que incluso se podían ver a ojo limpio, pero el resto de las personas al mirar el cielo no podían ver si quiera uno.
Luis no tenía buenas facultades para comunicarse, siendo un genio desde pequeño, como es frecuente a otros de su clase, nunca pudo desarrollar la capacidad de expresar de forma clara y concisa alguno de sus teoremas para que el normal de la gente se pusiera en su lugar, el remolino de hipótesis en su mente y la belleza con que estas formaban una ventisca que salía por sus ojos, le impedía hablar con claridad, a muchos otros les ha pasado lo mismo en el pasado.
Siendo ya grande buscó la carrera que encajara de forma perfecta en su búsqueda de los hidrometeoros y el afán último, lograr atrapar uno, embalsamarlo en vidrio para estudiar sus propiedades más ocultas.
A los veinte años ya estudiando meteorología, tuvo un accidente al lanzarse desde un cerro en parapente, quiso tomar alturas no correspondidas con la aerodinámica que tenía su implemento y cayó de forma estrepitosa al bosque. Cuando lo rescataron de la cima de un árbol, sólo preguntó dónde estaba su jarrón, preguntando a todos si había logrado atrapar al menos una parte del hidrometeoro.
Tuvo que congelar sus estudios, pues sus padres ya creyéndolo completamente loco lo internaron. Pasó meses incomunicado, sus amigos lo iban a ver con cierta frecuencia, pero cuando la situación llegó al año y Luis no mostraba mejoría alguna, todos terminaron alejándose, quedó solo anclado a una habitación. Le quedó el conforte de su petición satisfecha, que su habitación tuviera una ventana lo suficientemente grande para poder seguir observando sus hidrometeoros.
El doctor terminó por dictaminar que su caso no tenía solución, que lo mejor era satisfacer sus manías para tenerlo catalogado de “lunático pasivo”, un tipo que vive su propio mundo realizando tareas y quimeras sin molestar ni a los demás internos ni a los guardias. Así Luis tuvo las hojas y los instrumentos necesarios para estudiar sus hidrometeoros, catalogarlos, escribir miles de hojas sobre sus observaciones e incluso mandar por correo ciertas tesis e hipótesis suyas al centro meteorológico de Santiago.
La gran sorpresa vino una mañana de mayo, cuando desde dicho centro, informaban su deseo de tomar contacto con Luis Poblete, deseaban saber más sobre sus teorías y sus estudios. Al parecer sus trabajos enviados eran fascinantes, no sólo había realizado un cronograma muy completo sobre la trayectoria de los hidrometeoros, sino que sus conjeturas sobre su evolución en el espacio y sus viajes eran correctas, ningún otro científico anterior había logrado tener tanta precisión en el área.
Su familia estaba consternada y la vergüenza los carcomía, ni siquiera pensaron en demandar al internado de locos por la situación, se sentían tan culpables como los deficientes psiquiatras que no tuvieron los conocimientos necesarios para darse cuenta que los famosos hidrometeoros de verdad existían, eran una realidad muy estudiada, un campo donde Luis mostraba dotes extraordinarios que deslumbraban al resto de sus nuevos colegas.

Años después, Luis ya titulado, tenía a su disposición el mejor equipo del país y el extranjero para su meticulosa búsqueda del hidrometeoro perfecto, del cual podría extraer la muestra que cambiaría la ciencia moderna.
Al objeto buscado lo llamó “Mástodon”, hidrometeoro Mástodon.
Sus características eran abismales y muchos volvieron a perderle el respeto y llamarlo loco otra vez. La mastodónica podía tener kilómetros de diámetro, un color que iba según zonas desde el grisáceo al azul, incluso el negro absoluto (una imposibilidad dentro de la atmósfera terrestre), unas propiedades eléctricas capaces de alimentar todo un pequeño país y una velocidad de viaje y entropía únicas. Pero esta vez nadie lo detendría, un día tomó un jet del laboratorio con un aviador entrenado, falsificando los permisos hizo que se le llevara a un punto alto donde no se recomienda viajar teniendo en curso una tormenta de hidrometeoros tipo 1A, un tipo de tormenta que sólo se da en época de primavera y verano en la zona caribeña, tenerla presente en Santiago era una oportunidad que Luis no iba a dejar escapar. Aviones más grandes con mejor tecnología han sucumbido ante el poder de estas colosales masas de poder.
Una vez que estuvieron a la altura necesaria, Luis ordenó internarse dentro de la tormenta, como una hormiga al ataque de un elefante. Ya dentro, en la turbulencia de grises opacos, Luis hizo algo no presupuestado y por su puesto no permitido, abrió una puerta lateral del jet y se lanzo con un paracaídas y jarrón de vidrio en mano, el pobre aviador no tuvo oportunidad de reaccionar.
A esa altura, en medio de esa tormenta, las posibilidades de sobrevivir eran mínimas, pero a Luis no le importaba. Durante toda su vida había tenido a plena vista los Cúmulos Nimbus, los estratos y los cirrus invernales de Santiago, pero a él no le importaban ninguno de estos hidrometeoros, no le importaban este tipo de nubes. Las desgarradas por un haz de luz al atardecer eran románticas y lo invitaban a soñar, las lluviosas lo volvían melancólico ya fuera en su casa o en el manicomio, y las blancas sólo lo enervaban recordándole lo opuestas que eran a sus buscadas “Mástodon”.
Nunca su familia supo buscar y saber que un hidrometeoro es una simple nube, ni los doctores tuvieron la valentía de admitirse ignorantes en el tema, tomar una segunda opinión y calificar finalmente a Luis como “extraño”, pero no lo suficientemente loco como para encarcelarlo.
Luis ahora caía sin alas, viviendo y respirando la electrificante atmósfera de la primera “Mástodon” en Santiago; una nube con kilómetros de altura, superando el límite impuesto por la atmósfera, con unos truenos suficientemente fluorescentes como para opacar al mismísimo Thor, una extensión también de kilómetros, donde ningún aviador con dos dedos de frente osaría introducirse. La condensación de los líquidos aquí permitía apreciar cristales líquidos volando de un lado a otro, torbellinos y tornados internos mucho más fuertes que en la superficie de la tierra y finalmente, en el centro mismo de la Mástodon, un núcleo, que era el lugar desde donde surgía el poder de esta imponente nube. Un núcleo desconocido para cualquier hombre, ahora Luis se dirigía ahí con su jarrón entre las manos, preparado para morir por su amor, conocer el alma de la Mástodon.
Antes de entrar a su posible último destino, Luis recitó el único poema que había escrito en su vida, un poema para su monstruo buscado, la magnificencia del sueño convertido en realidad.
Luis no sabía si sobreviviría, poco le importaba si lograba besar el alma de su amor, sólo sabía que años había esperado para recitar este poema a la única que merecía conocerlo:

viernes, 2 de julio de 2010

Alt Lys Er Svunnet Hen

Ya no imaginas ilusiones,
No montas blancos corceles
Ni las estrellas te adormecen,
Todas las luces se han desvanecido ya.

La piedra tallada y fría
De un elevado castillo te guarda,
Las nubes acarician su coraza mansa,
Pero ya las luces no rozan los vitrales.

El beso púrpura de la noche,
Que toca a tu puerta asustado,
Asemeja el inusual llamado
De la luna al oleaje, que viene y va.

Por los pasillos fríos y extensos,
Circula el aire húmedo, silencioso,
De mi boca brama un concierto ansioso
Y tu sangre ya no hierve, está expectante.

En mis sueños visito dicho valle,
Donde se emplaza tu guarida;
Último lugar vástago donde anidan
Mis besos nerviosos a tu boca.

Desde un piano respiran cien notas,
Arrastrándose entre espejos y humos
Buscan subir escaleras llevando rosas.

En un cuarto que trazo a papel
Te figuro sentada y escribiendo,
Los versos que nunca conoceré.

Es una torre alzada entre nubes,
Y podrá sonar a cliché,
Pero es el último lugar donde te tuve.

Estas son palabras extrañas,
Este es un lenguaje exiguo
Y describo un paraje que no será de tu gusto,
Pero sale apasionadamente de mis entrañas,
Son pétalos opacos que ligo
Desde mis labios a tu busto.

Ya se han ido,
Ya se han ido,
Se han esfumado,
Se opacó el resplandor.
Eran brillos azules embriagados
Cayendo de una forma noctámbula,
Como trayendo paracaídas iban las luces,
Bajando desde las nubes, vestidas de viajeras lunares,
Trayendo consigo mensajes estelares, entre murmullos y suspiros contenidos,
Hasta tu cuarto intentaban llegar, intentaban traer sus destellos las estrellas.
No sé qué será lo que piensan tus ojos al imaginar este mensaje cifrado,
_____Cosa curiosa es mandarte señales sin nunca conocer respuesta,
_____Ser un satélite atraído a ti, oculto tras nubes,
Ser la persistente promesa de un “quizás”,
Ser el trabajador laborioso de un “tal vez”,
Ser el paciente hijo de una “esperanza”,
Ser el tibio saludo lejano del cosmos,
Ser el guiño de ojos nocturnos
Que envían su cariño desde el infinito,
Sin nunca recibir atisbos de fulgor.
“No fue más que un sueño” dice el despuntar de un nuevo día,
“nunca subiste a su escondite ni le compusiste una canción”
“fue sólo una quimera que tu mente cruelmente urdía”
Jamás tuvieron besos bajo sábanas,
Haciendo con ellas una coraza,
Coraza asesina de la realidad.
Ya todas las luces se han desvanecido,
Ya todas las luces de han esfumado,
Ya todas las luces se han ido,
No volverán,
No volverán,
Jamás.

sábado, 19 de junio de 2010

Los días

Día I

Era un mirar cubierto de luces rojas,
Era una tierra baldía teñida de carmesí,
Estaban las montañas pardas cubiertas
De árboles sin nombre, destejidos y ruborizados.
Soplaba el viento agudo por mis oídos
Y yo pretendía no ver las nubes sangrar,
Bajo mis pies el fango se entretejía
Y los cordones que me abrazaban ya no brillaban.
En el cielo se formaba un mar de algodón,
Era un dulce ofreciéndose inalcanzable,
Era un mar danzante boca abajo,
Estaban todas las luces reunidas sobre este mar.

Yo emprendí el viaje en busca de aves,
Yo quise verlas volar y en mis ojos plasmar
Esa huída que pretenden todas las aves mostrar.
Pequeños arbustos se cruzaban y ostentosos
Pretendían cortarme el paso, pero ellos no sabían
Cuan disminuidos se veían bajo este día rojo.









Noche

Era un mirar cubierto de luces azules,
Era un barco regalando destellos ebrios,
Estaban las montañas navegando en el horizonte
Y las estrellas silenciosas asomaban sus ojos.
Soplaba tu aliento tibio sobre mi cuello
Y yo intentaba buscarte con mis ojos
Como dos telescopios naufragando en la noche,
Con mis labios susurrando tu nombre.
Las olas cantan un arrullo salado
“aquí ya no yacen islas, aquí ya no”
Y una viajera de larga cabellera pasó entre estrellas,
Estaban todas las luces vibrando sobre este mar.

Yo viajaba en busca de meteóricas aves,
Yo quise verlas perecer en altamar,
Esa muerte con un último canto intenté declamar.
Tus ojos eran el faro en la alta mar,
Pretendía cortarme el paso un baile oceánico,
Cuan disminuido se veía este baile en la noche azul.



Día II

Era un mirar cubierto de luces verdes,
Bruma laberíntica vestida de fémina,
Ocultando damas tapiadas en hojas
Reunidas en un cementerio de recuerdos.
Viraba el otoño entre el bosque y me
Cantaba tu nombre bajo las nubes de metal,
Iban a comenzar una invasión estruendosa,
El cielo iba a invadir las tierras perfumadas.
Robles y pinos caerían, de sus hojas saldría
El papel con el que escribir tu canto,
Las flores iban a cubrirse de barro
Y la tormenta se dormiría trayendo luces de cristal.

Las plumas de una gaviota se fulminaron,
En la batalla cayó muerta la gaviota que amo,
Yo quise cogerla, y como hoja de parra se deshizo,
Entre mis manos se me rompió como una luz,
Intente besarla bajo la ancianidad de la batalla,
Cuan disminuido se veía mi intento en este amanecer verdazo.






Y sin importar cuantos días más pasen, yo puedo intentar pintarlos de color,
Pero sin ti a mi lado,
Toda arte me parece vana y todo canto pierde su candor.

viernes, 18 de junio de 2010

Inconfundible

“50 mil agüachos cayendo sobre mí, regalándome estremecimiento y entumiéndome los orios. Suenan como pequeñas bombitas sobre un mar de grises, suenan como golpeteos en arales y metales, se me imaginan como la invasión más húmeda después de una mujer.
Se me arcan y no me dejan, se montan sobre mi cabello, se apegan con clamor a mis párpados y bordean mis labios, me acompañan todo el trayecto a mi hogar y aún junto al rojal bamboleo del fogote, se niegan a marchar, insisten en quedarse junto a mí.
Me sacudo como un perro y tirado me quedo con el rostro contra el piso, desganado, desmanchado, descoloreado y anclado en viejas ansias…”

Yo una vez quise tomar la corona de un arco iris,
Yo también quise beber agua de Venus,
Buscar entre nubes una señal del sol,
Ver tras el sol un adiós de la bruma.
Yo una vez soñé con volar entre las nubes
Mientras estas se desmembraban sobre ti,
Yo también deseé acapararme en tu espalda,
Desmembrarte en un dolor que durara
Lo mismo que la bruma tras el sol.

Yo de niño ansiaba jugar en los jardines de Júpiter,
Yo también creí montar cometas y acariciar estrellas,
Buscar en el vacío la voz de un ángel,
Ver desde el espacio tras el sol un planeta escondido.
Yo recostaba mi cabeza sobre el asfalto (húmedo)
Y contaba las horas para ver tu paso fugaz,
El niño quiso declarar la lluvia patrimonio
De la melancolía, hermana de meteoros,
El niño quiso declararte estatua de tormentas,
Señora del grito gris y pies mojados.

“Mis pasos se amortiguaban con dulzura en el barro e iba yo pensando como describirte sinceramente (aunque conmigo, nunca nada es del todo sincero) y como tonto sólo puedo decir: de curvas pronunciadas y promiscua irreverencia, acoplada en poco espacio va desbordando sensualidad de un modo poco común para una mujer. Degusta su propia indiferencia y me queda preguntar qué tan en serio se la toma. Con voz opaca y poco clara, contextura de enfado perpetuo y sonrisa escondida, con una facilidad increíble para irritarme y a la vez dejarme la moral y autoestima por el suelo.
Una gran debilidad para mí a fin de cuentas, una gran debilidad como el invierno, que si bien nunca me ha agradado del todo (frío y agresivo golpeando incesantemente como artillero sobre todo mi ser), ha logrado conquistarme de todas formas, ya sea por su hermosura, por su romanticismo melancólico o tal vez sólo por el ruido de sus tormentas, las tormentas que ahora se escriben con tres letras.”

sábado, 12 de junio de 2010

3C 273

Anclaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaado
En una visión criogénica,
Templado en vidrios de tiempo
Llegan hasta mí esas noticias
De una belleza del pasado.

Una señorita guiñe sus ojos,
Una señorita se esconde y vuelve
Su espalda, sus ojos vuelve.
Anclaaaaaado estoy y en busca
De sus saludos de antaño.

Memoria, de la suma perfección,
Más brillante que el sol rey de soles,
Ella es elusiva, pero su atracción
En mis ojos de cristal es abrasiva.

Esta es la historia de una separación,
Mientras más distas mejor te quiero,
toooooodas las inscripciones de tu luz
Dicen que mientras más te busco,
Mejor y lejos, rápido te vas.

Pero a quién escribo estos números?
Tú vistes de azul y yo de rojo,
Tú seguramente has muerto
Y yo aquí de tonto al antojo
De tu pasado.

Memoria, de la suma perfección,
Más brillante que el sol rey de soles,
Ella es elusiva, pero su atracción
En mi carne revela la animalidad estelar.

Esta es la historia del oscuro caos
Que aparenta ser de tu alma el mar,
Y este es el testimonio de quien acaso
Si bien no te podrá acariciar
En sus ojos plasmar podrá lo que fue
Un mensaje de tu niñez.

En tus pies cultivados de estrellas
Anclaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaado

martes, 8 de junio de 2010

Cosmic sea

Se sostenía apenas de pie en la orilla de la carretera, esperando que alguien con buena voluntad quisiera llevarlo con él, tenía mucha paciencia y eso se notaba por el prolongado periodo de tiempo que ya acumulaba ahí inerte, esperando bajo la lluvia que algún destello de luces le anunciara la próxima venida de la compañía ansiada.
Le alentaba saber que no estaba sólo, aunque él no pudiera verlos, había centeneras, quizás miles de otros desafortunados abandonados, ahí tan cerca de él, también esperando un aventón.
Aunque el frío le impidiera concentrarse en muchos detalles, tenía la impresión de que todos se movían, se movían en círculo alrededor de la carretera. Él por supuesto no había movido un pie desde que tenía memoria, pero aun así, no podía dejar de sentir dos cosas por sobre las demás, la incesante lluvia molesta sobre su cabeza y un mareo perpetuo, señal de que ¡debían estar moviéndose!

Un día, en el equinoccio de primavera (marcado en la tierra por este humilde testigo de la historia narrada) un alocado conductor desenfrenado desvió su curso normal, probablemente era una mujer al volante. Desbocó sobre las protecciones a la orilla de la carretera chocando y arrojando lejos de sí a muchos de los solitarios espectadores bajo la lluvia, cuando al fin logró detenerse ni siquiera salió de su vehículo a pedir disculpas o ver si alguien había sido lastimado, sólo logré entre ver tras su parabrisas una sonrisa, la sonrisa de una culpable que no tiene mayor remordimiento y más quiere reír que llorar.
Cuando al fin logró retomar su curso, por la ventanilla sacó su cabellera y esta se extendió por una línea difusa aún más grande que su transporte.
El pobre protagonista de nuestra historia no salió lastimado por el desboque de nuestra conductora, pero sí estaba lo bastante cerca, lo suficiente como para fascinarse al igual que yo por la belleza de esta prolongada cabellera. Nuestra loca viajera no podía verme, el mojado imberbe en la carretera tampoco, ambos ignoraban mi existencia pero yo a ellos los estudiaba.

Mientras ella tomaba velocidad otra vez, ninguno de los solitarios en la carretera intentó si quiera pedir un aventón ¿quién se hubiera atrevido?, yo no confiaría en una mujer que conduce así ¿lo harían ustedes? Pero nuestro intrépido protagonista parecía tomar confianza en si mismo, creo se había orinado en sus pantalones (no sé si de la emoción o el miedo), pero ya se veía decidido a arrojarse en la persecución de esta viajera y ¡forzarla si fuera necesario! Para que esta lo dejara acompañarla.

En el espacio todo tiempo (relativo o no) es crucial, un parpadeo equivale a seis vueltas a la tierra sobre un haz de luz y dos parpadeos son ver a la viajera ya de la mano con otro desgraciado, ya lejos, ya rápido, ya fugaces.




_La carretera: cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter.
_La viajera de larga cabellera: cometa en su origen griego quería decir “cabellera”, estrellas de larga cabellera cuando aún no se sabía que no eran estrellas.








s.

viernes, 4 de junio de 2010

Un día cualquiera

Yo iba absorto en mis propios problemas, no tenía ni el tiempo o las ganas de empezar a preocuparme por los demás en ese momento, dicho momento parece durar toda una vida a veces.
Sacando y contando las monedas en mi billetera, viendo si me alcanzaba para cargar el pase, fui levantando la mirada lentamente y asombrado vi tras la ventanilla de servicio a un joven arquetípico, uno que tantas veces había visto yo caminar por la calle, ser amigo de mi hermana, salir en televisión, como sea… El joven arquetípico que vestía distintas ropas, vidas o nombres, ahora se mostraba una vez más delante mío.
Me refiero el típico joven que seguramente ustedes reconocerán entre sus memorias fácilmente: delgado, desgarbado, con el pelo ni largo ni corto, pero con la intención de ocultarle la cara, tapando las marcas de acné que no sólo son el castigo de flaites, sino también de pobres jóvenes sin autoestima ni coraje para afrontar la vida con fuerza. Éste era uno de esos jóvenes, seguramente de una tribu “emo” y casi seguro lo digo, gay.
En su rostro cabizbajo yo me compenetraba con su intención de ocultarse, como de querer salir huyendo asqueado de sus labores. Mientras iba atendiendo a tantas personas día a día ahí abajo en el metro, yo sentía leer en su mente la verdad; no era la fatiga de una larga jornada la tristeza en su expresión, no era la molestia de la lejanía de su hogar o tal vez el saber que él valía mucho más que ese trabajo y podía ahora estar haciendo algo más productivo, algo que lo hiciera más feliz. Lo que le molestaba, era tener que trabajar día a día detrás de una ventanilla que mostraba tan claramente su rostro, un rostro que su pelo por largo que lo dejara, no podría ocultar.

miércoles, 2 de junio de 2010

Cautiverio

Sé muchas cosas sobre mi abuela: sé por ejemplo cuanto le molesta sentirse inútil, lo noto por la forma oblicua de evadir miradas, por las manos juntas trepidando, como si pensaran por si mismas y anhelaran las tareas de antaño. Ahora un tejido las entretiene, algunas veces acariciar alguno de sus cuatro perros (que han ido llenando el vacío de cariño dejado por un esposo cansado e hijos presentes, pero independientes) o cambiado cansadamente los canales del tele cable, son tantos y siempre termina anclándose en los recuerdos del TCM.
No le gusta que notemos cuanto le duelen sus huesos, le molesta que intente yo leerle pasajes de libros que creo, ella podría apreciar. Se irrita con facilidad si intento llevarla del brazo a la feria o en busca de sus gafas.
Todo esto podría ser por la independencia a la que intentan aferrarse algunos viejos olvidados, deben creer que aún pueden valerse por si mismo, pues cuando ya han perdido la fe en un Dios-padre protector, si no es esta vida en donde se valen ya no les queda otra.
Si bien mi abuela no esta sola, olvidada y no ha perdido del todo la fe, sus tiernos anhelos de independencia me recuerdan los vistos ya por mí en otros ancianos, debe ser por eso que me es más fácil asimilarlos a todos dentro del mismo saco.
Por mi parte; le perdí el miedo a la muerte después de los trece años, cuando ya me fijé una meta en la vida, una gran obra que finalizar y ahora es el miedo a que la muerte se me imponga como un final, uno que me arrebate esa meta y deje inconclusa esa obra en mi mente.
Me dispongo a pensar cuáles serán los miedos de mi abuela, las dudas que alguna vez yo mismo ayudé a sembrar en su mente se enarbolan ahora como una búsqueda incesante de ella en respuestas metafísicas, astrológicas, alquimistas, religiosas y hasta pastafaristas para encontrar un camino a seguir, hasta la última exhalación.
Será por eso que no me siento culpable al consentirla en pequeños detalles, que han hecho de sus últimos años de vida una completa reconciliación con la paz, la paz que permite a los viejos esperar resignados al fin el desenlace inevitable.

Por ejemplo, mi abuela ha encontrado el conforte de sus últimos años en acumular aves. Deben ser más de veinte las que ya tiene en el patio de nuestra casa: loros, catitas, inseparables y tantos otros que no podría nombrar.
Los ve cada día, a veces por horas, los alimenta y les da agua, les habla aunque estos no puedan entender nuestro idioma (al menos hasta donde yo sé) y todas estas tareas y pormenores le conllevan una gran preocupación. Ahuyentar a los gatos de rapiña ha sido su último afán, llegó incluso a construir una honda y juntar piedras, la arma es en verdad mortal y el dolor de sus manos llega a ser olvidado, la presteza con que esos pobres gatos deben eludirlas es impresionante, desde mi habitación río mientras los veo huir y pobre del que no tenga la agilidad suficiente.
Antes solían darme pena estas aves encerradas, todas ellas en sus jaulas. Mi abuela se ha preocupado de ir agrandándolas cada vez más, pero yo sigo pensando que ninguna jaula logrará igualar la libertad dada por los vientos que soplan alto.
Podría haberlas liberado, pero como tampoco soy un niño “pro-animal” la conmiseración por estas aves se me esfumó luego, al darme cuenta de la gran alegría que le dan a mi abuelita día a día. Ella no ha pensado en que estas aves ansían moverse libres por donde las lleven las nubes (¿o será que disfrutan el cautiverio?), ella no ha caído en la conclusión de que su afán de “pequeño Dios” podría ir en contra de las ansias de estas aves, ansias de “ser gran halcón”, pues aunque ninguna de ellas nunca llegue a serlo, creo al menos merecerían la oportunidad.
Mi abuela no cae en estas cuentas y yo no dejo de amarla por ello.

Finalmente me pregunto, ¿acaso Dios no ha pensado en nosotros? ¿Alguna vez dejará abiertas nuestras jaulas? Creo merecemos la oportunidad de ahuyentar nuestros propios gatos, ¿O será que la gran prueba es escapar por nuestros propios medios?
Si bien la incapacidad del intelecto humano para responder las preguntas que nos sobrepasan y asustan me ha llevado a aprender algo del ateísmo en el último tiempo, estas comparaciones y preguntas que me parecen tan bellas no dejan de acosarme.
Y será que aunque muchos no lo entiendan o no les guste, siempre me termino creyendo un romántico.

domingo, 30 de mayo de 2010

Anecdotario

1997

Esta navidad ha llegado mi bicicleta tan deseada; es azul, con un timbre gracioso y llegó envuelta en cinta roja, debe ser el color preferido de Santa entonces.
En la cena todos rieron y yo estuve muy feliz entre ellos, sobre todo me gustó que hayan invitado a la pecosa, ella es muy amable conmigo siempre. Cuando nadie quiso salir a verme probar mi nueva bicicleta, pues ella me acompañó, incluso me felicitó por el buen manejo que hice de ella, me gustó sentirme alagado.
Me siento ahora con la fuerza necesaria para ser un profesional.

1999

El otro día, Tania vino a quedarse a mi casa. A mi abuela no le gusta que tenga polola siendo tan chico, dice que voy a terminar siendo muy precoz en todo. No entendí bien a qué se refería, pero mi madre reía y dijo que no se preocupara tanto: “Se nota que va a ser algo lento en el futuro en sus relaciones, si la Tania tuvo que pedirle pololeo”.
Todo ese comentario no me frustró en sí, pero tal vez me irritó que lo hicieran estando la pecosa presente, de hecho, traté de ocultar a Tania, no quería que la pecosa supiera que yo estaba pololeando, me daba algo de vergüenza.

2002

La semana pasada celebramos el cumpleaños de mi mamá, mi tío organizó un gran asado en su casa, en la villa San Luis. Todo estuvo muy lindo, la gente se veía feliz (como siempre en mi familia), los vasos iban pasando de mano en mano y yo pensaba que era la risa y el gozo el que se iban traspasando, todos querían compartirlo.
En algún momento me sentí mal, no me creí capaz de poder compartir esa dicha entre su jolgorio, así que como siempre cuando me siento retraído, me alejé y fui a la cocina.
Ahí estaba la pecosa, picando unas ensaladas. Entre sus manos escurría el jugo de los limones que iba exprimiendo con una expresión de concentración absoluta. En algún momento acarició sus cabellos rojizos con sus manos, estos quedaron prendados de limón, no me gustó que nadie estuviera ayudándola, ella ahí tan sola no tenía quien le acariciara los cabellos y ahora estos, iban a saber rojos y ácidos.

2003

Mi mamá llegó comentando ayer que la pecosa tenía novio, a mi tío no le gustaba para nada el tipo y a mí menos. No lo conozco, no quiero conocerlo, lo odio a priori, y odio a cualquiera que intente hacerme cambiar de parecer.
Temo que valla a tener un bebé, ella aún no está lista, o al menos eso quiero creer.
Si soy sincero, hace mucho tiempo no escucho su voz, ya algo la he olvidado, me parece era una voz bastante melodiosa, en armonía con la ondulación en sus cabellos, con sus manos blancas, con cada una de sus pecas. Espero el tipo no se atreva a contar sus pecas, siempre pensé sería una labor que me correspondería a mí, desvelar ese misterio en su rostro.

2005

Hoy se ha cumplido un año desde la muerte de mi bisabuela. Ella era una mujer muy carismática, siempre supo tener un vaso lleno de alegría entre sus dedos, ella fue siempre el centro de reunión en nuestra familia. Su casa era la central de nuestras fiestas, a veces llegábamos en manada a visitarla, mi bisabuela María nos recibía con la mejor de sus sonrisas, con una de sus cazuelas (tan ricas e irrepetibles) y botellas rojas, verdes, amarillas.
Dicen todos, que cada una de las mujeres en nuestra familia ha heredado algo de mi bisabuela: en mi mamá rumorean, quedó lo huachaca y buena pa’l copete, de mi abuela escuché, quedó lo maternal y protectora, en mi tía Marcela siento la presencia del humor y la sonoridad de su risa. Pero al final, pienso la pecosa heredó la dermis manchada y la belleza por sobre todas las cosas.

2007

Siento la fatalidad a flor de piel.
Supe hace un mes cosas horribles sobre la pecosa; cayó enferma en un hospital psiquiátrico, no sé muy bien los detalles, pero creo ve cosas, cosas que yo también veo pero cuando la alegría de un vaso me ha desbordando. La pecosa las ve en sus sueños, al despertar, rondando a su hijo. Alucinaciones varias y todos están muy preocupados.
La fatalidad la siento en el hecho, de que yo también estoy preocupado, pero no al nivel adecuado. Esto me habría afectado mucho más seguramente hace algunos años, ahora siento una molestia por la situación de la pecosa, pero he seguido mi vida casi con naturalidad, no la he ido a ver ni una sola vez y pasan horas y horas antes de que logre recordar su situación.
Habrán pasado años desde la última vez que la vi y su voz ya será un mero recuerdo olvidado, que ironía.
Ahora que es de noche tengo el deseo de huir e ir en su ayuda, entrar furtivo en la celda donde la tienen y consolarla, decirle que todo es mentira, que pronto va a pasar.
Temo, sea a una desconocida a quien quiero ir a ayudar, pues en mis recuerdos tengo guardada a una pecosa, esa en mis recuerdos no es a quien voy a ir a encontrar, entre los barrotes, entre una camisa blanca de fuerza.

2010

Hoy conversé largamente con mi mamá mientras nos tomábamos un copete, me contó las deudas en que estaba involucrado mi tío, quizás perdería sus camiones y para colmo la pecosa había caído muy enferma hace poco.
¿De nuevo al hospital psiquiátrico? Pregunté.
“No” me dijo mi mamá, temen tenga algún tipo de cáncer, “la cosa se viene seria” volvió a decir.
Claro que se viene seria meditaba yo en mi mente. ¿De qué otra forma podía avecinarse todo ahora?
Puse mis manos juntas y sólo pedí al cielo no volver a vivir esta experiencia con la indiferencia de antaño. ¿Con qué derecho podía yo menospreciar el sufrimiento de mi prima? ¿Con que cara podía seguir levantándome día a día? Sabiendo que alguna vez ella tanto significó para mí y ahora era casi una extraña.
Todas estas palabras vagando en mí no me ayudaron, volví a darme cuenta de un hecho molesto; incluso ahora, era sólo mi persona quien me preocupaba “No ser indiferente ante su sufrimiento” “no olvidarla, recordarla para no perder el sentido del tiempo” “ir a verla, para no sentirme mal durante años por haberla abandonado ya una vez”
No es ella quien me preocupa, pues para mí es ya una extraña, era la salvación de mi conciencia, el salvataje de ésta lo que me urgía a entristecerme por la pecosa.
¿Ha forzado alguno de ustedes alguna vez una lágrima postrera? Sólo para sentirse mejor consigo mismo, por no olvidar que son capaces de sentir, de empatizar.
Yo no quería olvidarte pecosa, lo juro. No quería perder la definición de tu rostro, no quería dejar de oír tu voz, no quería olvidar tu pelo untado de limón.
Pero así es el ser humano,
Así soy yo.

miércoles, 26 de mayo de 2010

La extranjera

Tengo dudas sobre este asunto, me pregunto una y otra vez si serás tú o seré yo el extraño en esta historia. Hubo momentos y hasta días donde pensé lograr un dialecto común, pudimos hablar el mismo idioma, una sincronización, una empatía mental que nos forjó un sincretismo escondido a voces.
Para mí nunca fue extraño que no calzaras dentro de mi mundo, a veces ton florido, tan tórrido o incluso pasando a ser una ambivalencia de ambas. Soy un personaje extraño que se forma su propia realidad.
Cuando por primera vez leí “el extranjero” no sentí tener una identificación con el protagonista, una identificación tan deseada por los “intelectualoides” que en una empresa desesperada llegan a presionarme a sí mismos llegar a ser un Mersault, no me gusta mentirme y seguramente no soy un ser indiferente. Creo mi identificación iría con el concepto general de ser un extranjero en mundo ajeno, donde pocos logran comprender las ideas formadas, las expresiones enervadas y los silencios que tanto dicen.
Fue ilusorio y genial pensar por momentos que tú y yo lográbamos conectar nuestros mundos y yo lograba mostrarte algo de mi melosa y empalagosa verdad romántica. Pero lo cierto y seguro, es que nuestros mundos se alejan una y otra vez del ámbito religioso del amor, para llegar al más concreto ámbito secular de la amistad. No es que me moleste, no es que te desprecie como amiga, pero es que tanto te deseo como mi herejía religiosa.

Me muestro tal cual soy, desnudo: No soy tan sincero como quisiera, no soy tan fiel como los héroes que admiro ni tan profundo como los antihéroes que quiero. Si un amigo se aleja, pues lo dejo partir y no me importa, alejarme me molesta menos cuando la gente ya no me es “divertida”. Me gusta la inspiración dada por una mujer, extraño la calidez de un cuerpo sobando mi almohada y seguramente no me es fácil retraerme de esas pasiones.
Creo, el mundo podría desbordarse sobre sí mismo y yo tener tranquilamente un libro entre mis manos.
Pienso, que cuando la miseria ataca es cuando siento la atención de todos centrada en el “boom” del momento, es cuando más cómodo me siento en mi realidad.
Seguro, digo que podrían todos irse a la mierda y yo tener mi habitación esperándome, dándome un aventón, un viaje estelar que excitantemente me eleva.
Me dicen, que sólo extrañaría la ausencia real de mi madre y hermana (casualmente mujeres) y que tantas otras inspiraciones me han dado también.

Y repito que justo ahora podrían todos abandonar mi mundo. De todos…
Yo sólo terminaría extrañándote a ti.

Pero no lo pienses tanto, seguramente con un poco de tiempo más

Se me va a pasar.

miércoles, 19 de mayo de 2010

likbor

¿Cuántas ramas tupidas como follaje?
Tanta maraña para cubrir cada una
De tus sediciosas palabras.

¿Cuántos significados se van meciendo?
Como aliento tibio y cargado entre colinas,
Como dedos ansiosos por tu lomo.

Y es lujuria la que tengo al saborear
Entre cada uno de tus delgados párpados,
Lo que tus ojos saben escribir.

Es un fruto de cien ramas al besarte,
Dándome un colorido grisáceo y un
Tacto rugoso, perfumado de raíces.

Eres para mí un libro,
Del que tanto voy leyendo.

Una perversión me asota, viene y va,
Al tenerte completa y entregada,
Entre mis manos eres prisionera.

Pero es una ilusión, creo leerte
Podría ser tan desbordante como poseerte,
Mas sigue siendo lectura, más una falsía.

Si es un pecado ver tu flora desnuda,
Pues tíldenme de hereje. Mientras te extiendo
Y me voy convirtiendo en invasor,

Mis manos y mi vista se funden
En un metal candente, entre mis piernas
Te sostengo, no valla a ser que caigas.

Tienes el cabello cubierto de ornamentas,
Tienes la piel sabrosa en abstracción,
Tienes las caderas firmes y prometedoras,
Tienes las piernas como un camino acogedor,
Tienes cada ruta trazada en hojas
Y los pies repletos de versos.

Eres para mí un libro de fuego.